24.12.04

Un analisis liberal sobre las muestras de "arte moderno"

The Fountainhead of Modern Art
12/24/2004

 
Britain's most respected critics, curators, and artists recently voted to determine the most influential modern art work.
They chose a urinal.
Way back in 1917, an anarchist named Marcel Duchamp took a urinal, set it on its back, and put it on display as "Fountain."
As one of the first works of "concept art," it left plenty of room for critical exegesis, such as by critic Simon Wilson. After the vote, Wilson said, "I love it. It's got everything: rich metaphor, it's scatological, it breaks social conventions and it's very, very provocative."
Well, I like art, but I prefer urinals that are upright and plumbed into the wall, where they possess a kind of utilitarian beauty. If used properly.
Used improperly, they're disgusting, or in the case of "Fountain," just silly.
That the art world took Duchamp's jape as profound, says something, that's for sure. That "Fountain" became influential is a result of something more than silliness run rampant. Modern art suffers from a glut of money, often taxpayers' money, funding exhibitions and artists that stress the provocative over the beautiful. But today's concept art _provokes_ mainly because it's spending _your_ money.
I say, let's take Duchamp seriously. He was an anarchist. If you think Republicans oppose taxes, ask an anarchist about them. So let's de-fund it all: no tax money for art. Now there's a concept.
This is Common Sense. I'm Paul Jacob.
 

3 Comentarios:

A las 5:09 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo. El gesto de Duchamp de exponer un mingitorio fue revolucionario en su momento histórico. El gesto de firmarlo "R.Mutt" (equivalente en la argentina a firmar "Ferrum") implicaba desacralizar el valor del objeto de arte, elevando a ese rango a objetos comunes... lo que años después haría el Pop.
El problema es cuando lo que era apropiado en 1917 se repite sin sentido, anacrónicamente y gratuitamente. El gesto revolucionario se trastoca en estupidez. Como siempre.
Un cordial saludo de Rubén de http://blogbis.netfirms.com

 
A las 8:41 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Claro. Ahora tirarse un pedo es arte.
Que el diseño industrial puede considerarse arte y merece un lugar en los museos es algo que no puedo discutir.
Pero que alguien pretenda componer su "arte" con objetos diseñados y construidos por otras personas sin más aporte que apoyarlos de una manera diferente es realmente un chiste de mal gusto.
Mucho peor si es financiado con impuestos.
Miguel Angel también apoyó un cacho de mármol sobre un pedestal. Pero antes trabajó un poquito más que este otro sujeto del mingitorio: La Pietá, el David, etc.

Julia Rosso

 
A las 9:04 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

La línea inicial de su posteo no hace mucho honor ni a su sapiencia ni a su conocimiento de historia del arte moderno. El mundo posmoderno, que le permite a Ud. despacharse de una manera tan procaz sin ruborizarse se conformó a partir de la ruptura del orden académico establecido, digamos, en el ciclo clásico. Duchamp se carcajeó en el orden académico, precisamente, allá por 1917. Su idea de "ahora tirarse un pedo es arte" no es tan de ahora, de hecho la aparición del dadá y del surrealismo pusieron en crisis el valor mismo de la palabra "arte". Hay conservadurismos mal entendedidos que se piensan que negando el pasado el presente va a ser mejor. Miopía conceptual, en mi modesta opinión. Restaurar valores no significa negar el pasado, sino reafirmar el valor de lo que antes se puso en crisis: ese es el sentido cabal del término REVOLUCIÓN.
Rubén de BlogBis (http://blogbis.netfirms.com)

 

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